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Un proyecto patafísico y cornipancético. El 10 de diciembre de 1896, al aparecer por primera vez en un escenario al grito de ¡Mierdra!, Ubú marcó el tono con el que hoy se sigue afinando el poder en las sociedades occidentales.

Labsonoro se suma con entusiasmo e inconsciencia al proyecto que desde el Gabinete de Curiosidades del Dr. Plusvalías ha liderado Carlos Lapeña. El resultado, un divertido caos reflejado en una edición limitada a 193 ejemplares de un doble CD con la versión radioteatro del «Ubú Rey»  de Alfred Jarry, más la representación en formato reducido en enero de 2020 en el Teatro del Barrio, con la colaboración de Pepitas Editora.

El señor Ubú es un ser innoble, y por ello se parece (por abajo) a todos nosotros. Asesina al rey de Polonia (si se trata de golpear al tirano, el asesinato parece justo al pueblo porque tiene apariencia de acto de justicia), después, siendo ya rey, masacra a los nobles, más tarde a los funcionarios y por último a los campesinos. Y de este modo, al matar a todo el mundo, tiene la seguridad de haber matado a algunos culpables, y se manifiesta como hombre moral y normal. Finalmente, como un anarquista, ejecuta sus sentencias él mismo, desmiembra a la gente porque le gusta y solicita a los soldados rusos que no disparen contra él porque no le gusta. Tiene algo de enfant terrible y nadie le contradice hasta que se enfrenta al zar, al que todos respetamos. El zar hace justicia, lo depone del trono del que tanto ha abusado, restablece a Bugrelao (¿merecía la pena?) y expulsa al señor Ubú de Polonia, con las tres partes de su poder resumidas en esta palabra: «Cornipanza» (por el poder de sus apetitos inferiores.

(Alfred Jarry)

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